Alrededor de mil pequeños productores de aguacate de Michoacán llevan más de una semana sin cortar fruta. Reciben 15 pesos por kilogramo y afirman que producirlo les cuesta hasta 20. El viernes 30 de octubre, el conflicto llegó a la autopista Siglo 21, con un bloqueo y quema de neumáticos en San Ángel Zurumucapio. La respuesta pública más clara hasta ahora ha sido la del gobernador Alfredo Ramírez Bedolla: el precio mejorará en noviembre y en febrero, cuando suba el consumo en Estados Unidos (EU) y llegue el Super Bowl.
Puede que tenga razón sobre el ciclo. Eso no resuelve el problema que originó el paro.
Un precio por debajo del costo no es una mala racha
Un productor que recibe menos de lo que le cuesta producir no está en una mala racha: está en una pérdida. Si el ciclo de precios se corrige en febrero, el pequeño productor tiene que financiar cuatro meses de operación con una huerta que requiere riego, poda, control de plagas y mano de obra durante todo el año. Quien puede hacerlo es el que tiene capital. Quien no, vende la huerta o la abandona.
Por eso la apuesta al calendario de la demanda estadounidense no es una política: es una espera. Y una espera que distribuye el costo hacia el eslabón con menos margen.
Lo que nadie ha puesto sobre la mesa
En este conflicto falta el dato básico. Nadie ha publicado, con metodología verificable, cuánto recibe el productor, cuánto cobra la empacadora, cuánto cuesta la certificación fitosanitaria exigida para exportar a EU, cuánto el transporte y cuánto se queda la distribución. Sin esa descomposición, la discusión entre productores y empacadores es una disputa de versiones.
La Secretaría de Agricultura de Michoacán intentó mediar sin resultado. La Asociación de Productores y Empacadores de Aguacate de Michoacán no ha hecho público un pronunciamiento sobre el pliego petitorio. Mientras tanto, el conflicto escala hacia donde escalan todos los conflictos sin mesa: las carreteras.
Hay además un elemento que no debe perderse de vista. El 29 de octubre, productores de Peribán reportaron la destrucción de 52 toneladas de fruta contaminada con gusano barrenador procedente de otros estados. La sanidad vegetal es la condición que sostiene el acceso de Michoacán al mercado estadounidense. Un conflicto de precios que toma instalaciones de las Juntas Locales de Sanidad Vegetal pone en riesgo precisamente el activo que da valor a la fruta.
La petición
Esta casa editorial pide al secretario de Agricultura y Desarrollo Rural, Julio Berdegué Sacristán, que su dependencia instale una mesa formal con productores, empacadores y gobierno estatal antes de que termine noviembre de 2026, y que publique, como insumo de esa mesa, la descomposición del precio del aguacate por eslabón de la cadena, con fuente y periodicidad definidas.
No se pide fijar precios. Se pide que la negociación ocurra con los mismos números a la vista de las dos partes. Eso es lo que hoy no existe.
Lo que viene
Noviembre es el mes en el que el gobierno estatal espera el repunte del precio. Si ocurre, el conflicto puede desactivarse sin que nada de fondo cambie, y volverá el próximo ciclo bajo. Si no ocurre, el paro entrará en su segundo mes con las carreteras como único canal de presión disponible.



